16 septiembre 2008

Coletazos de la crisis Cáucasica, en Ucrania ha colapsado el gobierno.

.
El presidente de la Rada Suprema (Parlamento ucranio), Arseni Yatseniuk, ha anunciado esta mañana la ruptura oficial de la coalición naranja que respaldaba al Gobierno de la primera ministra Yulia Timoshenko. La unión estaba compuesta por el bloque formado por el partido del presidente ucraniano, Víktor Yúschenko, y la formación Autodefensa Popular, y el Bloque de Yulia Timoshenko (BYT)
.

Timoshenko y el Gabinete de Ministros seguirán en funciones hasta que se logre una nueva formación de mayoría, sin importar que provenga de un acuerdo en la actual legislatura o tras la celebración de comicios anticipados. El jefe del Estado está facultado a disolver el Parlmanento y convocar elecciones anticipadas en un plazo de treinta días. (El País)

El pasado tres de septiembre, e impulsado por la crisis desatada en la región tras la Guerra del Cáucaso entre Georgia y Rusia, el prooccidental presidente Yúschenko amenazó con disolver el parlamento tras acusar a la primera ministra de apoyar al opositor Yanukóvich, de inclinación prorrusa, y tomar decisiones "antiucranianas". En ese entonces, Yúschenko denunció en un mensaje televisivo la formación de "una nueva mayoría", que no se basa en los intereses ucranianos, del Estado", integrada por el BYT, el Partido Comunista y el pro ruso Partido de las Regiones.

Esa intervención del jefe del Estado se produjo al día siguiente de que esas formaciones votaran diversas enmiendas para restringir los poderes de la presidencia. Hoy en día hay cinco formaciones con representación en el Parlamento: el Partido de las Regiones (175 escaños), el BYT (156), el bloque Nuestra Ucrania-Autodefensa Popular (72), el Partido Comunista (27) y el Bloque de Vladímir Litvín (20). La coalición de mayoría, encargada de presentar al jefe del Estado la candidatura del primer ministro, debe estar integrada por al menos 226 de los 450 miembros de la Rada.

Pese a haber sido arropada por EEUU y la UE desde que Rusia atacara Georgia y atizara la separación de sus provincias rebeldes, en Ucrania el temor a que el Kremlin maniobre para evitar su deriva pro-occidental crece. La irritación de Rusia, que ya ha amenazado a Polonia y República Checa por un escudo antimisiles de EEUU que cree dirigido en su contra, puede pagarla Ucrania, cuya revolución naranja y expulsión de los prorrusos del poder en 2004 nunca ha digerido el Kremlin. (La Gaceta)

La OTAN no ha sacado lecciones de los sucesos del Cáucaso”, ha dicho el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, cuyo departamento ha emitido un aviso a Kiev que llega en un momento difícil, cuando se ha roto la alianza de Gobierno pro-occidental de los partidos del presidente, Víctor Yúschenko, y la premier, Yulia Timoshenko. Moscú acaba de expresar su preocupación porque Kiev “practica una política que no puede calificarse más que de hostil a Rusia”. El Kremlin ha recordado que ambos países deben decidir antes del 1 de octubre sobre el futuro del acuerdo de amistad y cooperación de 1997, al que Moscú otorga “importancia estratégica” y quiere ampliar otros diez años. Para Rusia, la “política hostil” de Kiev quedó reflejada “en la agresión de Georgia a Osetia del Sur. Yúschenko trató de culpar a Rusia de la guerra”, ha dicho Moscú, que avisa a Kiev de que su aspiración de entrar en la OTAN “se contradice con el espíritu del pacto de 1997 y los intereses de seguridad rusos” y de que “se hace contra la voluntad del pueblo ucraniano. Por eso, Kiev no quiere un referéndum”.

El Kremlin también ha expresado gran contrariedad por las especulaciones de Kiev sobre el plazo de permanencia de la flota rusa del mar Negro en territorio ucraniano (Crimea) y los intentos de “dificultar sus actividades”. El Kremlin afirma que la presencia de la flota allí es un “factor estabilizador en la relación Rusia-Ucrania y para la estabilidad regional”. Ucrania ha acusado a Rusia de alentar la tensión en Crimea (habitada mayoritariamente por rusos y tártaros) tras la guerra con Georgia. Y el reconocimiento de Abjasia y Osetia por Moscú ha generado todo tipo de rumores en Crimea, hasta el punto de que el Kremlin se ha visto forzado a tildar de “provocación” los que aluden a una anexión de la península por Rusia. “Crimea se ha convertido en el punto más sensible del mapa de Ucrania”, ha admitido Yúschenko, para asegurar que “respeta” el pacto sobre el estacionamiento temporal ruso. Además, Moscú ha mostrado su irritación con Kiev por “limitar los derechos de la población rusoparlante ucraniana y desarrollar una política contra la lengua rusa”. Ante esta tesitura, Yúschenko, ha reiterado la necesidad de un ingreso urgente en la OTAN y la UE: “sólo la entrada de Ucrania en la Alianza puede garantizar su soberanía, sobre todo tras los acontecimientos de Georgia. Kiev espera una señal positiva de la cumbre atlántica de diciembre”.