30 mayo 2008

Noticias de Eurabia, Berlusconi ¿El nuevo Mussolini?

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El rango Lorenés dejará su sitio a Vendome.
El alto puesto abajo, el bajo puesto en alto.
El hijo de Harnón será elegido en Roma,
Y los dos grandes quedarán fuera.
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Italia aprueba poderes especiales contra los gitanos.

"Antes de fin de año resolveremos el problema de los campamentos gitanos abusivos, lo cual significa que se respetarán las leyes". El ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, anunció ayer que el Consejo de Ministros aprobará hoy otorgar a los prefectos (delegados del Gobierno) de Milán, Roma y Nápoles poderes especiales para afrontar la llamada emergencia gitana. La primera medida será elaborar un censo exhaustivo de los habitantes de los campamentos. Para ello, Interior movilizará a todos los prefectos de Italia: "Quiero saber cuántos campamentos hay provincia por provincia, y quién está dentro", afirmó Maroni.

Varias ONG y organismos internacionales han recordado en las últimas semanas que nombrar comisarios especiales para tratar los problemas de las minorías sólo ayuda a perpetuar la discriminación de esos grupos. Amnistía Internacional y la Liga Antidifamación han alertado de que Italia corre el riesgo de "ignorar el principio de responsabilidad individual" al legislar de manera específica sobre "grupos y minorías según su nacionalidad, su etnia o el sitio donde viven".

En este video los partidarios de Berlusconi recuerdan a su añorado "Duce"

(Al correr el video pon en pausa el MP3, que está en la barra lateral)

Pero Maroni avanza según el programa anunciado para que cada ciudad italiana adopte planes para elaborar el censo de habitantes de etnia gitana. La normativa, que se conocerá hoy, "derogará algunas leyes vigentes", según Maroni. El ministro comentó que en los campamentos gitanos "hay gente de bien que vive en condiciones miserables, y muchos menores de edad". "Naturalmente", añadió, "no entraremos con las excavadoras y los destruiremos, pero hace falta encontrar una solución". El Ministerio del Interior calcula que hay unos 152.000 gitanos viviendo en Italia, de los cuales el 37% tiene la nacionalidad italiana. Al menos el 50% son niños y adolescentes que, en su mayoría, han nacido en territorio italiano.

Najo Adzovic, representante del campamento más grande de Roma, Casilino 900, manifestó ayer su oposición frontal a las medidas. "Lo del censo es sólo una farsa, una excusa para meter el miedo a la gente, tratar de alejar a las familias y realizar expulsiones en masa", dijo. La comunidad gitana está en este momento más desprotegida que nunca, según Adzovic, porque algunas asociaciones que median entre esta minoría y el Ayuntamiento de Roma "están más dedicadas a hacer política para obtener la renovación de sus contratos que a defender los intereses gitanos".

Mano dura de Berlusconi para la basura y los inmigrantes.

Fiel al “estilo Berlusconi”, el gobierno ha tomado medidas fuertes en temas de primer orden en Italia, como la inmigración ilegal o la situación caótica que vive la ciudad de Nápoles por la impresionante concentración de basura de la que es víctima. Vamos a analizar estos primeros pasos de la administración de “Il Cavaliere”, en diálogo con Mario Lubetkin, periodista uruguayo, director de la agencia Inter Press Service. El miércoles pasado, el gobierno en pleno se trasladó a la ciudad de Nápoles, en el sur de Italia, para celebrar el Consejo de Ministros. Nápoles ha sido en los últimos días centro de atención, sobre todo en torno a dos grandes temas: los problemas con la basura y los problemas con la inmigración. Fue en Nápoles donde a comienzos de este mes fueron atacados campamentos de gitanos. ¿Cómo fue interpretada esa señal?

En ese Consejo de Ministros en Nápoles también se anunciaron medidas vinculadas con la inmigración ilegal. Medidas muy duras, por ejemplo la introducción del delito de inmigración ilegal, que sería punible con cárcel. El anuncio de esta medida ha desatado el rechazo de especialistas y organizaciones sociales que entienden que se ha pasado la raya de lo admisible. Pero este no es sino un ejemplo de las varias medidas anunciadas. La medida que se propone ahora es un paso más: no solo cerrar las puertas a la inmigración, reducirla a un número muy pequeño, sino además transformarla en un problema penal, por lo tanto punible con detención.