29 mayo 2008

Noticias imperiales. Traiciones, guerras y problemas diplomáticos, nada nuevo bajo el sol.

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Al gran Imperio sucederá otro
Bondad distante más de felicidad
Regido por uno salido no lejos de la pobreza
Corroer reinos gran infelicidad.
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NOSTRADAMUS
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El ex jefe de prensa de la Casa Blanca ataca a su antiguo jefe. Bush es un presidente autoengañado.

En sus ya casi ocho años de presidencia, George W. Bush ha tenido que escuchar todo tipo de críticas y descalificaciones, algunas de ellas muy duras. Sin embargo, las contenidas en un libro de reciente publicación quizás sean las más dolorosas, ya que provienen de alguien que perteneció durante muchos años a su círculo más íntimo de colaboradores. La principal acusación que lanza McClellan a su anterior jefe es que "se convence para creer lo que necesita en cada momento", es decir, "se autoengaña" para poder justificar unos objetivos políticos definidos siempre de antemano. Buena parte de la obra está dedicada a cómo se convenció a la población para que apoyara la guerra de Irak, que el autor califica de "error estratégico garrafal".

Sin embargo, no es esa la acusación con mayor carga de profundidad que lanza McClellan al presidente. Lo que sucedió en Irak, como muchos otros errores de esta Administración, es reflejo de "la decisión de abandonar el candor y la honestidad cuando estas cualidades eran más necesarias". Tampoco se libra de sus ataques la secretaria de Estado, Condolezza Rice. El retrato que hace de ella McClellan se ajusta al que han hecho a menudo los medios de comunicación. A juicio del ex portavoz, la ambición de la jefa de la diplomacia le lleva siempre a decir a su superior lo que quiere escuchar.

Este video muestra una acción de Greenpeace, en contra de una empresa española que fabrica bombas de racimo.

(Al correr el video pon en pausa el PM3, que está en la barra lateral)

Bombas de racimo prohibidas a pesar de EEUU

Seis de los mayores fabricantes y usuarios de bombas de racimo --Rusia, China, Estados Unidos, India y Pakistán-- habían anunciado que no firmarían el tratado en la capital de Irlanda, donde aún transcurre la conferencia que puso fin a un año entero de conflictivas negociaciones. Pero Gran Bretaña cambió de posición, y este miércoles formalizó su adhesión parcial. "Hemos decidido retirar del servicio todas nuestras bombas de racimo", dijo entonces en Londres el primer ministro Gordon Brown. Veintiocho naciones fabrican este tipo de armas, al menos 14 las han desplegado en conflictos armados y por lo menos 76 las tienen almacenadas en sus arsenales.

Washington advirtió que la prohibición le impediría participar en operaciones humanitarias, pues la artillería de sus buques militares está cargada con este tipo de municiones y se les prohibiría recalar en puertos de países firmantes del tratado. El secretario de Estado adjunto (vicecanciller) estadounidense Stephen Mull, a cargo de asuntos político-militares de su cartera, insistió el día 21 en que el proceso será inútil pues los grandes productores y usuarios de bombas de racimo no han participado. Mull advirtió que las fuerzas armadas de su país consideran necesarias estas armas para proteger los intereses nacionales. "No se desembarazarán unilateralmente de ellas", aseguró.

Este es el video de la canción con que la oposición presenta al tirano Robert Mugabe que gobierna Zimbague hace 30 años.

Mugabe amenaza con expulsar "a patadas" de Zimbabue al embajador de EEUU

El embajador de EEUU ante el régimen de Zimbabue se ha convertido en el nuevo blanco de los ataques de Robert Mugabe. Bajo el pretexto de interferir en los asuntos internos. El presidente acusó al embajador de EEUU de interferir en los asuntos políticos del país y amenazó con expulsarle "a patadas" en cuanto vuelva a "cometer un nuevo error". Ante sus seguidores, dijo que está esperando que cometa un nuevo error para expulsarle" y añadió: "Vale que es muy alto, pero si sigue haciendo lo que hace le voy a expulsar a patadas del país". El embajador norteamericano, James McGee, designado el año pasado, despertó la ira de Mugabe al acudir -junto a otros diplomáticos occidentales y sin informar a las autoridades de Harare- a las víctimas de la violencia desatada en el país tras las elecciones de marzo pasado. Según Mugabe, que gobierna el país hace 30 años, la postura de McGee representa "una injerencia indebida en los asuntos internos" del país.