20 mayo 2008

Para ser justos hay que mostrar las dos caras de la moneda.

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Bastante hemos criticado a Hugo Chávez por sus declaraciones en torno al caso de los computadores y con respecto a la situación con Ecuador, pero para ser justos tenemos que revisar también la actuación de Interpol en este asunto
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Acuerdo el la OEA sobre la incursión colombiana en Ecuador.
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(Al correr el video pon en pausa el MP3, que está en la barra lateral)


Algo no calzaba, algo andaba mal en todo este asunto. Demoramos pero al fin dimos con el porque, Nunca antes habíamos visto a la INTERPOL actuando en un caso político - militar. Nunca antes fue deliberante y ese puro hecho pone en cuarentena al organismo internacional policial. Es más INTERPOL no tiene competencia para actuar en cuestiones políticas o militares. De hecho el artículo 3 de su estatuto legal dice textualmente "Está rigurosamente prohibida a la Organización toda actividad o intervención en cuestiones o asuntos de carácter político, militar, religioso o racial". Es una mala novedad, muy mala. Y solo muestra el poder del imperio.

¿Y entonces? Entonces está claro que el posicionamiento de las fuerzas ha cambiado en Sudamérica. Chávez en vez de seguir con las declaraciones debiera ser más prudente que nunca. El imperio lo ha declarado como su nuevo enemigo. Es cosa de mirar un poco más lejos. La cuarta flota, que estaba guardada desde el fin de la Segunda Guerra Mundial está siendo puesta a punto para estacionarla en el Caribe. Incursión de tropas colombianas en Venezuela, aviones de combate imperiales sobre territorio venezolano.


EL FIN DEL LAS FARC

Por supuesto, como ahora hay un nuevo enemigo, las FARC están de más. Colombia será una frontera militar que amenazará a Venezuela permanentemente. Los acontecimientos validan esta aseveración. En las FARC han comenzado los levantamientos contra los comandantes, solo bastó apelar a la codicia (Una vieja amiga de la humanidad) con fastuosas recompensas, y ya han comenzado los ajusticiamientos de jefes. La muerte de Raúl Reyes es un golpe del cual no se van a reponer. El secuestro inmoral de Ingrid Betancourt y de otros que mueren de desesperación y pena en la selva es solo otra señal de la decadencia de los guerrilleros.

Karina, una de las más importantes jefas de las FARC que se entregó a las autoridades colombianas, admitió que la guerrilla "está diezmada" y recomendó al máximo jefe insurgente, Manuel Marulanda, que dialogue con el Ejecutivo. La rebelde, cuyo nombre verdadero es Nelly Ávila Moreno, negó ser sanguinaria y autora de muchos de los crímenes que se la atribuyen.'Esa fama me la han dado los mismos medios de comunicación. A veces no se investiga bien y le ponen a uno esa chapa', manifestó la ahora ex comandante del frente número 47. "En este momento pienso que es mejor estar en la cárcel que en la selva" Declaró en un claro llamado a la rendición.

Las FARC reclutan niños como lo muestra este video

“Hace no menos de 20 días conocí el caso de una jovencita de tan sólo 14 años de edad que se la llevó la guerrilla de las Farc. Eso fue en el sector de Caño Trece, del corregimiento La Gabarra, municipio de Tibú, en Norte de Santander. Días antes, otras dos jóvenes del mismo sector se fueron para la insurgencia. La gente afirma haberlas visto un par de veces tratando de convencer a muchachos de su edad para que se fueran con ellas”. “Hace no menos de 20 días conocí el caso de una jovencita de tan sólo 14 años de edad que se la llevó la guerrilla de las Farc. Eso fue en el sector de Caño Trece, del corregimiento La Gabarra, municipio de Tibú, en Norte de Santander. Días antes, otras dos jóvenes del mismo sector se fueron para la insurgencia. Declaró una mujer que prefirió mantener su nombre anónimo.

La crudeza del fenómeno fue puesto en evidencia el pasado 14 de abril, cuando se reportó la muerte en combate de siete guerrilleros en hechos ocurridos en la vereda El Suspiro, corregimiento de La Gabarra. Tras verificar las identidades de los abatidos, se comprobó que cuatro de ellos eran los jóvenes Emilio*, de 17 años de edad; Camila*, también de 17 años; Julián*, de 14 años y Pedro*, de tan sólo 12 años de vida. La amenaza de reclutamiento forzado de menores de edad por parte de las guerrillas de las Farc es tan grave, que ha obligado a que los niños y jóvenes abandonen su trabajo como empleados en los extensos sembradíos de cocaína, el combustible de la guerra.