17 julio 2008

El atentado de atocha ha llegado a sentencia.. pero...

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El Tribunal Supremo afirma en su sentencia, textualmente, que quienes cometieron los atentados de Madrid eran "un grupo u organización terrorista diferente e independiente" de Al Qaeda, aún cuando existiría una "dependencia ideológica respecto a los postulados defendidos" por esa organización islamista.
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Abajo, un video del atentado del 11-M.
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(Al correr el video pon en pausa el MP3, que está en la barra lateral)
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El 11-M queda, por tanto, sin autores materiales, excepto por lo que se refiere a Jamal Zougham, a quien se le mantiene la condena basada en unos más que dudosos reconocimientos oculares. En cualquiera de los casos, aún teniendo en cuenta esa condena, el 11-M se habría quedado sin autores intelectuales y con un sólo "colocador de bombas" para doce artefactos explosivos. Ése sería el escandaloso resultado de cuatro años de investigaciones policiales y judiciales. Como también resulta escandaloso el hecho de que, de los dieciocho condenados, sólo tres los son por su relación con el 11-M. Sólo tres de los 29 imputados que llegaron a juicio tendrán que indemnizar a las víctimas del 11-M. A los otros 15 imputados a los que el Tribunal Supremo condena, se les condena por otros motivos (tráfico de explosivos, falsedad documental, pertenencia a banda armada, ...), pero no por su relación con la masacre.

Para colmo, ninguno de los tres condenados del 11-M tienen un perfil islamista. Uno de ellos es el confidente policial Emilio Suárez Trashorras y los otros dos son dos marroquíes sin la más mínima vinculación constatada con el islamismo radical. Algo más de cuatro años después del 11-M, nos encontramos, por tanto, con que seguimos sin saber quién concibió aquel atentado, quién lo organizó, quién lo financió ni quién lo ejecutó. El primer asalto judicial del 11-M termina así en un gran fracaso, con el que la masacre de Madrid queda condenada al baúl de los misterios históricos sin resolver, a expensas de que las investigaciones periodísticas consigan arrojar algo de luz allí donde las instancias oficiales no han sabido, no han podido o no han querido hacerlo. (Fuente: Libertad Digital)

El Supremo ataja un intento de resucitar la ‘conspiración’. Uno de los principales defensores de las llamadas teorías de la conspiración en el juicio del 11-M trató ayer de resucitarlas en el Tribunal Supremo, pero el presidente de la Sala Segunda, Juan Saavedra, se lo impidió.

El abogado José Luis Abascal dedicó la mayor parte del tiempo destinado a defender el recurso que ha presentado contra la condena a 12 años de cárcel a Basel Ghalyoun, por integración en organización terrorista, a cuestionar los informes periciales de explosivos del 11-M. Abascal criticó que la prueba pericial estuviera dirigida por un comisario imputado por falsedad, en referencia al juicio del caso del ácido bórico, el último cartucho de los defensores de estas teorías, con el que pretenden demostrar que la Policía manipuló pruebas del 11-M. El que la estimación por el tribunal de que el explosivo utilizado en los atentados del 11 de marzo en Madrid fuera goma 2 eco conllevó que la investigación se dirigiera por la vía islamista y, en esa dirección, fuera acusado mi cliente". Abascal esgrimió el efecto Rosenthal, para asegurar que el resultado de una investigación viene determinado por lo que pretende encontrar el investigador.

El presidente del tribunal le preguntó qué relación había entre la pericial de explosivos y la condena de Ghalyoun por pertenencia a organización terrorista. A lo que Abascal respondió que los explosivos utilizados en el 11-M eran "la clave de bóveda de la investigación", porque se optó por la goma 2 eco, cuando había "elementos no concordantes". Saavedra le permitió seguir, pero le recordó que sólo le restaban cinco minutos de informe, porque no tenía que responder a ninguna acusación. Al negar la teoría en todas sus partes el tribunal selló el fin de la investigación, por lo que las dudas y teorías quedarán sin respuesta para siempre.