
De corazón espero que este hombre pueda cumplir con las gigantescas expectativas que se han hecho sobre él, tanto se cree en su persona que las encuestas hablan de dos años de espera hasta que cumpla lo que ha dicho, veremos si el enemigo lo deja, o si Irán y su carrera hacia la bomba atómica no se convierten en un factor principal.
Ya vimos como sus aliados le respetan, tanto que al asumir ya no quedaba nungún soldado judío en la franja de Gaza. El mundo musulmán a su vez también le concede la duda y un tiempo de gracia. La pregunta sin ambargo es ¿Es este hombre el salvador del mundo? Personalmente no lo creo, talvez sea el depositario de las esperanzas del mundo, algo así como el salvavidas luego del criminal e irresponsable gobierno de Buah, a quien el mismo Obama destacó como un hombre de buena fe en un momento dificil. Yo diría más bien un hombre que no tenía capacidad para comandar el imperio en un momento crucial para la humanidad.
Pero los nombramientos de su gobierno no han sido precisamente pacíficos, comenzando por su jefe de gabinete, el que llaman Rahmbo, Luego está Hilary Clinton y todos los demás. El mismo vicepresidente Joe Biden, afirmó en una advertencia que Obama sería puesto a prueba en los primeros 6 meses de su gobierno, Pero al parecer Obama quiere dejar en claro que se la jugará por los derechos humanos. Apenas juró como presidente se acercó al ministro de Defensa, Robert Gates, que repite Administración, y le ordenó de viva voz que detuviese de inmediato todos los juicios militares de Guantánamo. Pero también este tipo de actos tan evidentes y públicos pueden caer dentro de un populismo muy peligroso.

¿Un mesías o un presidente? Ya lo veremos. En otro de sus grandes anuncios odrena congelar el sueldo a cien altos cargos de su gobierno.
"La transparencia y el Estado de Derecho serán la base de mi presidencia", ha afirmado el gobernante en la ceremonia de firma, en la que prometió "una nueva era de apertura en nuestro país".Entre las medidas suscritas este miércoles por Obama en su primer día de trabajo figura una orden para congelar el sueldo a los funcionarios de la Casa Blanca que cobren más de 100.000 dólares anuales (77.700 euros) -aproximadamente un centenar de ellos-, en momentos en los que el país atraviesa una dura crisis económica.Obama anuncia también una iniciativa para fomentar la transparencia del Gobierno, que exigirá que todos los organismos gubernamentales vean las peticiones de información que se les presenten bajo la Ley de Libertad de Información.Los funcionarios "no sólo tendrán que obedecer su letra sino también su espíritu", ha insistido Obama, quien arremete contra las prácticas "de un excesivo secreto" de la Administración anterior de George W. Bush, que según él, "si había un argumento plausible para no proporcionar información, no la daba".
En otro orden de cosas, dijo "Volveremos a situar a la Ciencia al lugar que le corresponde", parecía que le espetaba al 43º presidente, "y blandiremos las maravillas de la tecnología para elevar la calidad de los servicios médicos al precio más bajo posible". El impulso a las energías renovables y la reducción de la dependencia del petróleo exterior ocuparon otro de los momentos centrales de su discurso. "Aprovecharemos el sol y el viento y la tierra para impulsar nuestros coches y para hacer funcionar nuestras factorías". "Y trabajaremos cansadamente para disminuir la amenaza nuclear y archivar la amenaza del calentamiento del planeta". No era ningún secreto que una parte importante de las medidas económicas pasa por reformar el sector energético e impulsar el desarrollo de las empresas renovables y eléctricas norteamericanas. Estas medidas forman parte del programa energético de la campaña Obama-Biden "New Energy for America". El hoy presidente de EEUU anunció la creación de 5 millones de puestos de trabajo en energías limpias con una inversión de 150.000 millones de dólares durante la próxima década.
Y el verbo se hizo Obama. Y habitó entre nosotros. Porque ayer, Barack Husein Obama, no sólo hizo historia al convertirse en el primer presidente afroamericano en la historia de Estados Unidos, sino que se convirtió en la esperanza de un mundo mejor para los cientos de millones de habitantes del planeta que presenciaron en directo en los cinco continentes su toma de posesión como 44º presidente de la primera potencia mundial. (El país)
Sin guillotina, sin monarquías absolutas, sin repúblicas sectarias, sin tiranos ni dictadores, Estados Unidos demuestra, con la elección de Obama, su fidelidad a los principios que inspiraron su fundación. Que todos los hombre son creados iguales, que todos han sido dotados por el Creador con ciertos derechos inalienables como son la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad y que el poder de los Gobiernos deriva del consentimiento de los gobernados. Y así ha sido desde la Declaración de Independencia de 1776 y de la aprobación de la Constitución 11 años más tarde. Una Constitución todavía vigente y lozana que Obama, como sus 43 antecesores, ha jurado defender contra enemigos internos y externos. Como el propio Obama no se cansó de repetir a lo largo de la campaña, si alguien duda de que en Estados Unidos todo es posible, no tienen más que mirarme a mí. Y la comparación no es simple retórica. Responde a una realidad histórica. Sus padres, que contrajeron matrimonio en Hawai, no hubieran podido hacerlo en los Estados sureños que en los años 50 no permitían los matrimonios mixtos. Obama ha repetido el histórico viaje de Abraham Lincoln en tren desde Filadelfia, cuna de la Constitución, a la capital federal, en un vagón construido en 1929, fecha en la que un negro se consideraba afortunado si conseguía empleo en el ferrocarril como mozo de estación o revisor.
Por no hablar de la admirable lucha por los derechos civiles de los 50 y 60 en Arkansas, Alabama, Misisipi o Georgia que culminó en la gigantesca manifestación de 1963 en Washington. En ella, el reverendo Martin Luther King expresó su sueño de que un día a las personas se las juzgara por sus méritos y no por el color de su piel. Ese sueño se cumplió ayer con la toma de posesión de Obama, un día después de celebrarse, como todos los 19 de enero, la fiesta para conmemorar la memoria de King. El discurso de Obama, aclamado por los cientos de miles de estadounidenses que abarrotaban los 3,5 kilómetros que separan el Capitolio del Lincoln Memorial, pasará a la historia como una de las grandes alocuciones presidenciales de todos los tiempos. Recoge conceptos expresados anteriormente por los cuatro presidentes que más consiguieron ilusionar a sus conciudadanos en sus respectivas tomas de posesión: Lincoln, Franklin Roosevelt, John Kennedy y Ronald Reagan. Sus llamadas a la unidad nacional, a las dificultades que va a enfrentar su Administración, al trabajo y al esfuerzo y a la responsabilidad de los ciudadanos son un eco de los discursos inaugurales de sus cuatro antecesores. Lo más llamativo, aparte de su impecable oratoria, su apelación al mantenimiento de los ideales fundacionales. El mantenimiento de la seguridad no justifica el abandono de nuestros ideales. ¿En quién estaría pensando?.
















